Los límites desde la educación respetuosa
Los límites son el tema del artículo que nos trae hoy Tamara Lago, investigadora pedagógica de Va de Cuentos. Haremos un recorrido por los límites en la infancia desde la óptica de la educación respetuosa.
Los límites y el «Síndrome del emperador
El cambio generacional del modelo educativo en los hogares ha pasado de padres y madres autoritarios, a modelos de crianza democráticos que desde fuera, y sin conocimiento, se ven como permisivos.
Hoy en día se abusa mucho del término “Síndrome del emperador” -niños y niñas que desarrollan conductas autoritarias inadecuadas- para referenciar a la infancia a la que simplemente se le trata con respeto y sabe diferenciar cuándo un límite puesto por las personas adultas es justo o no.
Esto no quiere decir que no haya una necesidad de límites, pero éstos no significan castigar, ni recortar libertades ni iniciativas.
Los límites desde la educación respetuosa se basan en enseñar a vivir en sociedad, pensar, regular los impulsos y las emociones, actuando en consecuencia.
Por ello no debemos utilizar el Síndrome del Emperador como justificación para demonizar a aquellos niños y niñas que tienen claro que son merecedores de respeto por parte de las personas adultas y no acatan órdenes a ciegas bajo el mandado adulto de “porque lo digo yo”.
Una vez establecida esta premisa, profundicemos en los límites desde la educación respetuosa.
Los límites: necesarios también en la educación respetuosa
Los límites son necesarios especialmente durante los primeros años de vida ya que son el pilar sobre el que se apoyan lxs niñxs.
Cuando se ponen bien los límites, lxs niñxs se vuelven más seguros, cuidados y valorados.
Son necesarios para que cada persona pueda actuar con libertad dentro de la sociedad y el respeto mutuo.
Los límites y la libertad son dos conceptos interdependientes, lx niñx va creando su libertad interior en base a éstos.
Con el establecimiento de límites respetuosos la infancia toma conciencia de sus impulsos e instintos, generando una autoconciencia y una conciencia sobre lxs demás, incorporando las reglas culturales y sociales a su modo de actuar.
De esta forma, se desarrolla la capacidad de controlar los impulsos, se comprende -y no sólo se acata- el sentido de las reglas, se desarrolla la empatía al modular la conducta propia en base a la influencia que ejerce sobre lxs demás, se propicia la toma de decisiones y la consecuencia de éstas, generando un clima favorable entre iguales y con las personas adultas.
Trenchi (2018) afirma: “Poner límites no es reaccionar a lo que hacen mal, sino enseñarles a pensar, a regular sus impulsos y actuar de acuerdo a lo que creen mejor”.
Poner límites es dotarles de autoestima, confianza y seguridad en sí mismos, es guiarles sobre el terreno pantanoso que es el mundo, enseñarles qué se puede y qué no se puede hacer sin minar su ser.
Cómo se establecen los límites desde el respeto a la infancia
En primer lugar, se ha de hacer en el día a día, en situaciones cotidianas y no en el punto de estrés adulto de “no poder más”.
Debemos anticiparnos a la conducta que pueda necesitar limitación y explicar a la infancia dónde está el límite y por qué antes de que ocurra.
Esto no quiere decir que no vaya a ocurrir necesariamente, pero pondremos un antecedente sobre el que trabajar en situaciones concretas.
Hay que tener presente que durante los primeros años de vida se necesitan múltiples repeticiones para aprender y aprehender cualquier cuestión, ningunx niñx aprenderá a la primera por qué no es recomendable hacer esto o aquello o las consecuencias que tenga.
Se trata de un ensayo-error constante y un aprendizaje experimental.
El desarrollo de la comprensión de normas no se consigue a través de instrucciones directas, sino mediante experiencias e interacción con el entorno.
La consistencia es clave, la persona adulta debe estar presente y establecer límites con atención en las necesidades de la infancia. Si las experiencias con límites son confusas o inconsistentes, la comprensión de los mismos también lo será.
Debemos atender al estado emocional y cognitivo de lx niñx en concreto para saber cómo presentar las reglas, es decir, asegurar que sus necesidades están cubiertas y a su vez atender a las características individuales de la infancia para saber como experimentarlas y comprenderlas.
Para ello es necesario que haya un acompañamiento emocional consciente y una conexión niñx-adultx.
Que la infancia sienta una conexión con las personas de referencia y sea una relación cálida, confiable, honesta y respetuosa.
Si no hemos trabajado la relación de amor y cuidado con la infancia los límites serán percibidos como una coacción y no como una atención consciente.
Los límites y la palabra «No»

Otra cuestión fundamental es la regulación de la palabra “No”. Si queremos que tenga trascendencia no podemos hacer un abuso de ella, puesto que dejará de tener efecto.
Es recomendable cambiar el No por lenguaje positivo en límites ya establecidos previamente con lx niñx (por ejemplo, si ya hemos establecido que no se trepa al alféizar de la ventana porque es peligroso, en lugar de decir “No” o “Bájate de ahí” podemos convertir la frase a lenguaje positivo y además, hacerles conscientes de porqué está ese límite con frases como: ¿Crees que es seguro estar ahí? ¿Necesitas ayuda para bajar? Creo que es peligroso que te subas ahí, ¿podrías bajar?).
Por supuesto que habrá ocasiones que tendremos que utilizar el No, pero limitémoslo a lo mínimo indispensable y siempre sin gritar ni amenazar, con un tono firme y una actitud calmada.
Debemos aprender a poner los No que son realmente necesarios, en el momento preciso, y sostenerlos en el tiempo.
Por último, es indispensable hacer saber a la infancia que si nos decepcionó alguna actitud o acción, eso no va a interferir en el amor y la confianza que le tenemos, pero sí es importante expresarles cómo nos ha hecho sentir cuando no se ha respetado la regla estipulada.
De esta forma no solo aseguramos que su actitud no va a modificar el amor que sentimos por ello, sino que además les estamos dando un vocabulario emocional que sirve como experiencia para consolidar el sentido de las normas.
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BIBLIOGRAFÍA:
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Ramos Carvajal, G. K., & Cortés Álvarez, T. Y. Crianza positiva en la infancia: una educación sin violencia.
Vega Noble, S. M. (2021). Los límites en el aula de primera infancia.
Wild, R.(2006). Libertad y límites amor y respeto, Barcelona, Editorial Herder.


