Tea y Camaleón son hermanos: el secreto del juego
Hay libros que son como susurros suaves al oído, como un juego que solo se comparte cuando hay confianza. Tea y Camaleón son hermanos es uno de ellos.
Con la sensibilidad poética de María José Ferrada y la delicadeza visual de Koichiro Kashima, esta obra nos invita a entrar en un mundo íntimo y mágico, tejido por la imaginación de una niña y su hermano.
Un lugar donde la fantasía es refugio y expresión, donde el juego es respetado como ese secreto sagrado que pertenece a la infancia.
En este álbum, la ternura y la belleza se encuentran para recordarnos la importancia del vínculo, del cuidado y del tiempo lento compartido.
Vamos a conocerlo mejor con la reseña de Tamara Sastre
Tea y Camaleón son hermanos: juego íntimo y mundos imaginarios







María José Ferrada, texto.
Koichiro Kashima, ilustración e idea original.
A buen paso.
Este viaje en barca nos lleva a un lugar mágico y encantador. No podía ser de otro modo si está imaginado por una infancia sana.
Tea y Camaleón son hermanos, ambos tienen un aspecto peculiar: Camaleón parece completamente disfrazado, en cambio podemos ver el rostro humano de Tea. Con un gesto siempre amable, la hermana mayor parece más preparada para mostrar a su hermano menor su universo particular.
En estas tres historias cortas, breves y llenas de felicidad, los dos protagonistas habitan un mundo mágico y especial inventado por Tea, donde viven sus íntimas y personales aventuras reflejadas por la dulce ilustración de Koichiro Kashima. Para este lugar hay un interesante reflejo de la fantasía y el arte nipón junto con la decoración victoriana del siglo XIX de finas tazas de té, teteras y mobiliario típico de esa época.
Un álbum ilustrado muy diferente y original que nos muestra la intimidad y la cortesía de dos hermanos que comparten un juego apacible, donde todo es posible y donde Tea demuestra ser una fantástica guía que cuida, enseña y anima.
Este vínculo de confianza, respeto y apego, a través de una mirada al mundo secreto de la infancia, es como una buena taza de té y un paseo en barca.



