Castigos y disciplina positiva
Castigos y disciplina positiva es ee tema que nos ocupa en el artículo de hoy.
Haremos un repaso por el por qué de los castigos, si es bueno o malo y qué alternativas tenemos frente a castigar, encontrando las respuestas en la disciplina positiva.
¿Por qué castigamos? La obediencia ciega
Es una de las estrategias que se utilizan para conseguir obediencia respecto a los padres y madres, al profesorado o como forma de hacer que la infancia acate normas, estableciendo límites claros y firmes.
Si enseñamos la obediencia ciega, cuando no seamos las figuras de referencia pasarán a obedecer a las que lo sean (es decir, a sus iguales).
La obediencia ciega a figuras autoritarias o referenciadas llevará, en otros momentos como la adolescencia, a conductas de riesgo como aceptar el consumo de estupefacientes por presión social, o no poner límites sobre el propio cuerpo y sufrir mayor riesgo de abusos.
¿Es efectivo el castigo?
No.
De hecho, el castigo es una respuesta emocional e impulsiva que ofrecemos desde nuestro cerebro primitivo e inconsciente, cuando estamos en un estado alterado y tomamos decisiones fruto del impulso que nos provoca un estímulo.
Por esta razón, cuando ha pasado el “subidón” del enfado, nos solemos arrepentir o dudar sobre el castigo impuesto.
No es efectivo porque la obediencia por temor no es aprendizaje.
No lleva al razonamiento sobre si lo que se ha hecho está bien o está mal, simplemente a evitar la conducta porque supone un refuerzo negativo.
No hay asunción de responsabilidad, ni desarrollo de la empatía.
Simplemente pasará a aplicarse la máxima “si no me ven, no me castigan”, pero nunca una responsabilidad sobre los propios actos.
Existen estudios en los que se demuestra que los hogares donde se aplican estrategias autoritarias y patrones de interacción negativas, con el paso del tiempo, lxs niñxs incrementan sus comportamientos desafiantes que por lo general se originan en el sentimiento de resentimiento hacia los padres.
Una disciplina basada en el castigo y en la imposición de reglas no es la mejor manera de fomentar buenos comportamientos en la infancia.
¿Es justo castigar?
No.
Cuando se aplica un castigo se hace en una relación vertical entre castigador -en una posición de superioridad, autoridad y fortaleza- y castigado -en una posición débil, inferior, sin potestad para elegir qué hacer y sin capacidad para diferenciar las consecuencias de su comportamiento-.
Se fomenta la obediencia y la evitación del refuerzo negativo, el niño o la niña actuará movido por el temor a ser castigado, pero en ningún caso reflexionará acerca de si lo que ha hecho está bien o mal, ni a asumir la responsabilidad de sus actos y entender que éstos tienen consecuencias sobre otras personas.
La falta de castigos no quiere decir que no haya consecuencias.
El rol de las personas adultas en la vida de lxs niñxs es el de despertar la conciencia, la empatía y fomentar valores para toda la vida, los cuales incluyen el facilitar unos límites claros y necesarios para el desarrollo en la vida social, con sus reglas sociales.
Establecer normas y metas claras es fundamental para la educación de lxs menores. Maria Montessori ya anunciaba que disciplina es un término que viene de la mano con el de libertad. No existe uno sin otro, pero no puede ser impuesto por una figura externa autoritaria, sino que tiene que nacer del propio niñx. La disciplina sin gritos y castigos es una meta, una decisión consciente y está lejos de ser una receta fácil de seguir.
¿Cómo encontramos un equilibrio entre el control y la permisividad en la educación de la infancia? A través de la Disciplina Positiva.
Castigos y Disciplina Positiva: Una alternativa más responsable
La Disciplina Positiva es un modelo educativo que nació en 1920 de la mano de Alfred Adler, médico y psicoterapeuta austríaco, quien introdujo la idea de la educación para madres y padres.
Adler, junto a Rudolf Dreikurs, psiquiatra, fomentaba la idea de un buen trato a la infancia, especificando que lxs niñxs que no tenían límites o estaban sobreprotegidos podrían tener problemas sociales y de comportamiento.
Estos dos psiquiatras austríacos apostaron por un enfoque amable y firme en la educación y por una crianza basada en el respeto mutuo, un modelo que llamaron crianza respetuosa.
No fue hasta 1988 cuando Jane Nelsen y Lynn Lott, dos psicólogas americanas, sistematizaron el modelo y lo difundieron a través de su manual “Disciplina Positiva”, enseñando este metodología educativa en clases experimentales para familias así como en el aula.
¿Qué es la disciplina positiva?
La disciplina positiva trata de encontrar un equilibrio entre el control y la permisividad en una danza constante.
No se trata de imponer reglas de forma estricta ni de dejar que la infancia haga lo que quiera. Se basa en el respeto mutuo y en proporcionar habilidades y competencias sociales en la infancia.
Una base fundamental de esta metodología es la conexión y el amor.
La función de la parentalidad es ayudar a nuestrxs hijxs a sentirse queridos y parte de la familia, mientras les enseñamos a ser autosuficientes.
Otra base de partida es aceptar que en muchas ocasiones nosotrxs somos lxs responsables de los problemas de conducta de nuestrxs hijxs y debemos trabajar en nosotrxs mismos.
La Asociación de Disciplina Positiva de España nos da los siguientes consejos:
- “No hagas nada que tus hijos puedan hacer por sí mismos. Anima a tus hijos a desarrollar su independencia y confiar en sus capacidades.
- Busca soluciones en lugar de culpar a otros. Enfócate en encontrar soluciones y trabajar en equipo para resolver los problemas.
- Sé consecuente con tus decisiones. Piensa antes de hablar y cumple con lo que has prometido.
- No hagas promesas ni aceptes promesas. No prometas nada que no puedas cumplir y no aceptes promesas de tus hijos.
- Habla menos y actúa más. A veces, la mejor manera de resolver un problema es a través de la acción (sí, en lugar de hablar).
- Haz que tus palabras coincidan con tus acciones. Evita contradecirte a ti mismo-a y haz que tus acciones refuercen tus palabras.”
“El castigo no es una estrategia educativa, es una inseguridad adulta”. Marisa Moya
Castigo y disciplina positiva: BIBLIOGRAFÍA
Asociación de disciplina positiva España https://disciplinapositivaespana.com
Ramírez, S. (2023). Límites sin gritos ni castigos: Educando para la autodisciplina. Útero libros.
Ramos Carvajal, G. K., & Cortés Álvarez, T. Y. Crianza positiva en la infancia: una educación sin violencia.
Vega, L. G. (2020). Castigar no es educar: Todas las ventajas de la Disciplina Positiva. La Esfera de los Libros.
Artículo escrito por Tamara Lago, investigadora pedagógica en Va de Cuentos.
Acompañamiento emocional como base de la disciplina positiva
Para nosotras, la base de esta forma de crianza es sin lugar a dudas el acompañamiento emocional en la infancia. Te invitamos a descubrir nuestros cursos online para aprender a acompañar las emociones de los y las peques, desde el respeto y el amor, y usando el cuento como recurso.


