Celos entre hermanos: cómo acompañarlos

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Celos entre hermanos: cómo acompañarlos

Los celos entre hermanos son una de las grandes preocupaciones de las familias tanto cuando llega un nuevo miembro a la familia, como durante el transcurso de sus infancias.

Los celos y la envidia son una reacción normal y habitual (las estadísticas muestran que ocurren hasta en el 90% de los casos) que debemos saber acompañar entendiendo que son un reto adaptativo, no un problema.

De entre las múltiples definiciones de celos que existen, destacaría la de Quiles en su libro “Mi hijo tiene celos”, por ese carácter adaptativo y no negativo de los mismos:

“Los celos infantiles son una reacción temporal que sirve para que el niño o la niña se adapte a una nueva situación o demanda del ambiente producida por el nacimiento de un hermano/a que se traduce en un conjunto de alteraciones emocionales y comportamentales en respuesta a un cambio en la estructura y la dinámica familiares”

Celos entre hermanos: ¿Cuál suele ser esa reacción temporal?

Pues conductas de oposición y desafiantes. Es decir, gritar, atacar, insultar, pegar…

También puede ser una reacción de frustración, infelicidad, llamadas de atención, tristeza, indiferencia e incluso desarrollar trastornos de la alimentación y del sueño o regresiones. 

Pero bajo todas esas conductas “desafiantes”, lo que se esconde es un estado de fragilidad emocional, que cuanto más pequeño sea lx niñx -por su menor capacidad de expresión y de simbolización – más se traducirá en somatizaciones como los despertares nocturnos, enfermedades, regresiones y agresiones. 

Si queréis saber más sobre el origen y las causas de los celos, os invitamos a ver el curso “Cómo acompañar los celos y la envidia en niños y niñas” con Beatriz Pérez.

Celos entre hermanos: ¿Cómo acompañamos los celos desde el respeto a la infancia?

El acompañamiento que hagamos es fundamental para que esta etapa sea transitoria y no se convierta en un modelo patológico de relación con los demás.

Si ridiculizamos o reprimimos los celos, aparte de machacar la autoestima de lx niñx, pueden llegar a convertirse en un rasgo de personalidad. 

El acompañamiento tiene dos etapas: la preventiva – antes de que llegue el bebé – y la de acción -una vez ya han aparecido, que puede ser años después de nacer-.

Para prevenir los celos ante la llegada de una nueva personita a la familia, algunos consejos serían:

  • En primer lugar, partir de un vínculo afectivo que genere seguridad, afecto, satisfacción de necesidades, con una relación de comunicación de calidad y con límites claros y concretos.
  • Es importante no dar la noticia demasiado pronto. Lo ideal es a partir del primer trimestre, puesto que si nueve meses se nos hacen largo a nosotrxs lxs adultxs, para un niñx es un tiempo interminable que creará impaciencia. 
  • También es esencial explicarle el embarazo, el parto y la llegada del bebé, haciéndole partícipe de los preparativos en la medida de lo posible y fomentando mucho el contacto con la madre: que note las pataditas, que elija decoraciones y montaje de la habitación, hacer las compras… Toda la logística que conlleva preparar “el nido” para la nueva llegada. Hay que tener en mente que para la familia llega un nuevx hijx, sobrinx, nietx… Pero para el niño o la niña llega un hermano o hermana, que es igual de importante y merece ser partícipe.
  • Antes del nacimiento reflexionar sobre el colecho o la lactancia si aún la mantenemos con lx mayor. Si decidimos que queremos dejarlo el momento es antes de la llegada del bebé, para que no se sienta desplazado. 
  • Debemos hacer un trabajo de preparación con la familia. Cuando un bebé nace no necesita la atención de todos sus familiares, lo esencial para él o ella son el padre y la madre. Hacer conscientes al resto de familiares de que quien necesita realmente la atención es lx hermanx mayor puede ayudar a reducir los celos al no tener el foco centrado en el bebé. Sugerencias como que si traen un detallito al hospital, lo hagan también para lx hermanx mayor; llevarle al parque, preguntarle por cómo se siente… Puede aliviar la situación. Mantener las rutinas habituales mientras la madre está en la clínica u hospital es importante para mantener la normalidad. También es recomendable haber acordado con quién se va a quedar durante esos días, ya que supondrá un gran cambio para todxs.

El bebé ha nacido, y llegan los celos.

Esto puede no darse inmediatamente.

El momento más delicado suele, de hecho, darse un poco más tarde, cuando el bebé ya comienza a ganar autonomía y hace gracias, se mueve, coge los juguetes… Por ello no debemos bajar la guardia si no se dan los celos en un primer momento.

Una vez llegan los celos:

  • No debemos negar ni reprimir la emoción, sino validarla.

Como hemos explicado antes, esto es un proceso adaptativo de lxs peques y de la familia. Es una emoción necesaria, como todas, y deben poder expresarla en un clima de afecto y comprensión.

  • Es importante poner palabras a cómo se sienten.

Especialmente cuando son pequeñxs y no tienen las habilidades cognitivas ni emocionales para hacerlo por ellxs mismxs. Ayudarles a identificar cómo se sienten valida su emoción y les ayuda en el proceso de aceptación.

  • Mostrarle nuestro amor y nuestra presencia.

Y en la medida de lo posible, hacer que el resto de familiares haga lo mismo. Debemos prestar atención a sus conductas y anticiparnos al “estallido” de celos, hacer que se sientan incluídos y queridos, y que el amor no se divide, sino que suma. Mantener espacios únicos donde lx niñx vuelva a ser el protagonista y tenga tiempo de calidad con lxs progenitores y la familia, y no olvidar que, aunque ahora es lx hermanx mayor, sigue siendo unx niñx con sus necesidades y sin obligaciones de cuidado impuestas por ser “el/la mayor”

  • No fomentar la comparación.

Esta suele ser una de las principales causas que fomentan los celos, el exceso o defecto de ciertos rasgos de personalidad en comparativa. Cada niñx es únicx y en ningún caso debemos comparar ni preferenciar. Fomentar juegos cooperativos en lugar de competitivos también puede ayudar. 

Por último, es importante tener en mente que a lo largo de la vida de lxs niñxs también puede ser el/la menor lx que sienta celos del/la mayor.

El acompañamiento sigue los mismos pasos que acabamos de explicar: validar, poner palabras, mostrar amor y no comparar. Recordar(nos) que son únicos y no cabe la comparación.

Que les queremos por cómo son en su totalidad y singularidad.

«Cuando amamos y respetamos la individualidad de nuestros hijos, les damos la libertad de ser quienes realmente son y de alcanzar su máximo potencial.»

Rudolf Steiner

 Artículo escrito por Tamara Lago, investigadora pedagógica en Va de cuentos.

BIBLIOGRAFÍA

Perez, Beatriz. Curso Acompañamiento Emocional Va de Cuentos, módulo celos y envidia

Soler, Alberto. Educación y crianza respetuosa. BBVA aprendemos juntos.  Versión Completa. Educación y crianza respetuosa. Alberto Soler, psicólogo (youtube.com)

Quiles, J. M. (2002). Mi hijo tiene celos. Guías para padres y madres. Pirámide.

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