TDAH y acompañamiento emocional

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TDAH y acompañamiento emocional

En este breve artículo repasaremos qué es el TDAH y por qué es tan importante el acompañamiento emocional en niños y niñas con este diagnóstico.

Qué es el TDAH

El TDAH es una condición o patrón de comportamiento inadaptado, de base neurobiológico, iniciado generalmente en la infancia, cuyos síntomas básicos son de carácter cognitivo-conductual: 

  • Falta de atención: dificultad en la perseverancia para cumplir objetivos y terminar tareas. Baja capacidad de resistirse a las distracciones, dificultad para reanudar las tareas y finalizarlas.
  • Hiperactividad: movimientos y conducta verbal excesiva.
  • Impulsividad: Puede ser verbal, motora y cognitiva, se suele reflejar en la toma de decisiones precipitadas y la necesidad de gratificación inmediata. La impulsividad se expresa en la desregulación emocional: al ser un trastorno del neurodesarrollo, implica cierto retraso madurativo en ciertas áreas del Sistema Nervioso Central que afecta tanto la capacidad de autorregularse emocionalmente como de inhibir las emociones. 

El TDAH se divide a su vez en diferentes tipologías: con prevalencia del déficit de atención (TDAH-DA), predominio hiperactivo-impulsivo (TDAH-HI) o de tipo combinado (TDAH/C).

Esta división suele utilizarse para aplicar unas u otras estrategias educativas, obviando que la base de todas las conductas disruptivas es la desregulación emocional, y por tanto ésta debe ser la base sobre la que se trabaje.

Por lo general, las personas utilizamos una especie de coladero que nos permite filtrar nuestras experiencias, emociones y pensamientos, dejando de lado lo que no nos sirve a sus objetivos para solucionar un conflicto o salir de él.

Sin embargo, las personas con TDAH vacían y pasan todo, no filtran y se exponen socialmente a la censura y mirada de los otros.

La impulsividad emocional los bloquea, hay una visión de túnel, no son capaces de mirar a su alrededor, pierden la perspectiva de lo que sucede, disminuye la capacidad de darse cuenta de lo que sienten los otros.

Además, si están molestos, irritados o incómodos, baja la posibilidad de adecuar y /o cambiar la situación. Esto crea un círculo de rechazo y frustración del que es difícil salir si no acompañamos y trabajamos las emociones. 

El no poder inhibir conductas o sentimientos les va a influir en todo lo demás. Muchas veces, realizan conductas y la respuesta que reciben por parte de sus compañeros o profesores no es la que esperan.

Pueden estar todo el día con el sentimiento de fracaso o dándole vueltas a una emoción y no poder salir de ella. Esos sentimientos parecen ser más frecuentes e intensos.

También parecen durar más tiempo y ser un obstáculo en su vida diaria.

TDAH y acompañamiento emocional: ¿Cómo podemos acompañar la desregulación emocional?

En primer lugar, reconociendo todas sus emociones.

Si están frustrados, decepcionados o molestos debemos validar esa emoción y hablar de ella. Lo primero es ponerles nombre y no juzgarlas “Veo que estás frustrado porque querías utilizar el columpio”.

A continuación debemos profundizar en la emoción, tratar de que hablen de ella identificando cómo se siente en su cuerpo, cómo le ha hecho sentir, si le recuerda a otras veces que ha sentido lo mismo, etc. 

Una vez le hemos dado la oportunidad de expresar su emoción y analizarla ligeramente, podemos invitarles a sentarse con nosotras si están más tranquilos y así lo desean.

El movimiento de nuestro propio cuerpo balanceándoles suele ser una manera muy eficaz de ayudarles en la autorregulación.

A partir de aquí, podemos preguntarles u ofrecerles ayuda para encontrar una manera de lidiar con la emoción.

Esto no quiere decir ofrecer una distracción, puesto que así no estaremos trabajando la emoción, sino hacerles reflexionar sobre qué les puede hacer sentir mejor y que sean ellos y ellas mismas quienes lleguen al camino solos, o con algo de ayuda por nuestra parte, pero siendo lxs niñxs quienes dirijan el proceso de autorregulación.

También es importante reforzar las actitudes positivas que han tenido durante la explosión de esa emoción, en lugar de castigar las disruptivas.

En el ejemplo propuesto, si al no conseguir subir al columpio en el momento que ellxs quieren, pongamos que la reacción ha sido llorar y enfadarse, no debemos señalar ni castigar las lágrimas (realmente, ni aquí ni en ninguna situación), sino hablar de cómo su cuerpo necesitaba expresar todo lo que tenía dentro y así lo ha hecho.

Mostremos nuestro orgullo por su conducta y su forma de actuar, pero eso sí, sin meter un condicionante de amor: “Estoy muy orgullosa de cómo te has expresado” en lugar de “Te has portado muy bien y a mamá/papá le hace feliz cuando eres un/a niñx bueno/a”.

Tips para acompañar emocionalmente a personas con TDAH

  • Procurar brindarles descansos emocionales en situaciones de alta carga como eventos sociales, cumpleaños, comidas familiares, etc, donde puede haber una sobreestimulación emocional difícil de llevar.
  • Entendemos por descansos emocionales salir del clima de estrés para hacer una actividad que restaure el equilibrio, la cual dependerá de las necesidades del niñx, desde una habitación silenciosa a una actividad deportiva con adrenalina.
  • Realizar ejercicio físico que le aporte bienestar y desahogo. Esto también quiere decir adaptarse a las necesidades de lx niñx, por ejemplo al elegir deportes cooperativos o competitivos.
  • Disponer de diferentes elementos para trabajar la motricidad gruesa en el aula o en casa. Desde colchonetas a asientos flexibles, todo aquello que pueda proporcionar movilidad dentro de una posición estática favorecerá la autorregulación.
  • Establecer rutinas de forma visual. Tener herramientas visuales como pictogramas, planificadores o plantillas que indique cómo va a organizarse el día o la semana ayudará a prevenir la desregulación emocional al saber por adelantado qué va a pasar y qué esperar.
  • Establecer señales de complicidad para situaciones límites. Esto es, cuando lx niñx sienta que va a ser desbordado por sus emociones, pactar una señal que nos pueda hacer avisándonos de ello. Puede ser un gesto, una palabra, agarrar una parte del cuerpo, etc, lo que pactemos previamente. En un inicio será difícil de establecer como rutina, pero trabajándolo de forma constante podemos establecer un hábito que le ayude a desarrollar la capacidad de pedir ayuda a una figura de referencia cuando se vea desbordado o desbordada.

Acompañamiento emocional de FAMILIAS DE NIÑXS CON TDAH

Como ocurre en muchas ocasiones, el acompañamiento emocional de las familias es un completo desconocido.

Las familias de niñxs con TDAH suelen reconocer la falta de gestión emocional que las propias personas adultas tienen ante esta situación, sufriendo sentimientos de frustración, culpabilidad, ansiedad, estrés, baja autoestima e insatisfacción en su rol parental.

Se consideran menos competentes en el desempeño de su papel de padres y madres y valoran que su calidad de vida es poco satisfactoria.

A menudo, están expuestos a críticas debido al comportamiento perturbador de los hijos, lo cual provoca finalmente el aislamiento social.

Además, cuando se comparan con los padres de niños sin TDAH se sienten más deprimidos, y consideran que su función de padres les limita y condiciona en gran manera su tiempo personal.

Creen que sus hijos con TDAH tienen menos control afectivo y emocional, y que experimentan más dificultades para concentrarse y para adaptarse al ambiente físico y social. 

Esta falta de bienestar emocional supone entrar en un círculo vicioso para con el niño o la niña con TDAH, repercutiendo en ambas partes.

Por ello, concienciar e impulsar los beneficios de desarrollar las competencias emocionales para lograr un mayor bienestar personal es esencial.

Para esto es necesario contar con especialistas en educación psicosocial y acompañamiento emocional, así como compartir experiencias con otras familias en las mismas circunstancias.  

Para el bienestar de las familias en su conjunto, los padres y las madres pueden trabajar sobre cuestiones como:

  • Ampliar el vocabulario emocional y trabajar las emociones propias.
  • Educación emocional y comunicación interna. La necesidad de expresar y nombrar nuestras emociones sin juzgarlas, trabajándolas y viendo qué necesitamos para nuestro bienestar y el de nuestrxs hijxs.
  • Despertar la responsabilidad en el acompañamiento emocional. Qué es y sus beneficios en las familias y en lxs niñxs.
  • Trabajar el reconocimiento positivo de lxs niñxs, aceptar y valorar cómo son realmente.
  • Trabajar la empatía, la autoestima propia y del niñx, la asertividad y la comunicación no violenta y en positivo.

“La forma en que hablamos a nuestros hijos se convierte en su voz interior”

Peggy O’mara

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Bibliografía

Alpízar-Velázquez, A. (2019). Desregulación emocional en población con TDAH; una aproximación teórica. Revista Costarricense de Psicología, 38(1), 17-36.

Barkley, R. A. (2014). La Importancia de las Emociones. XI Jornada sobre el Déficit de Atención e Hiperactividad. TDAH: Una Evidencia científica. España.

Puig Jover, B. (2017). Acompañamiento Emocional a padres de hijos con Tdah.

Vélez-Álvarez, C., & Vidarte Claros, J. A. (2012). Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), una problemática a abordar en la política pública de primera infancia en Colombia. Revista de salud pública, 14, 113-128.

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