Lotta alborota de Astrid Lindgren ilustrado por Beatrice Alemagna
Astrid Lindgren, autora comprometida con la infancia y la crianza respetuosa, nos regala en Lotta alborota una historia cargada de ternura, humor e independencia.
Narrada desde los ojos de un hermano mayor, esta edición de Kókinos —con las inconfundibles ilustraciones de Beatrice Alemagna— nos presenta a una protagonista que rompe moldes desde su más tierna edad: Lotta, la pequeña que no acepta papeles asignados y defiende su identidad con valentía.
Un cuento que celebra la autonomía, la mirada fresca de la infancia y el poder de las niñas para ser protagonistas de sus propias historias.
Descúbrelo gracias a est abonita reseña de Tamara Sastre
Lotta alborota: infancia con voz propia, humor y libertad






Del texto: Astrid Lindgren 1958.
De las ilustraciones: Beatrice Alemagna.
De esta edición: Kókinos.
Astrid Lidgren fue una gran defensora de la infancia, de los derechos de los niños y de la crianza sin violencia.
Este libro ilustrado enseña la vida de tres hermanos, Jonás, Mia-María y Lotta, y está narrado por uno de ellos, que hace especial énfasis en las anécdotas con la más pequeña, la que por posición parece tener un papel ya asignando. Pero Lotta es una maestra en demostrar su identidad, es firme y capitana de su propio barco. Su independencia de pensamiento y su libertad son la bandera en su día a día.
Además de un carácter admirable, Lotta pone el toque de humor a esta historia que nos devuelve el poder de la infancia de maravillar con esa lucidez que se pierde con el tiempo. Este primer volumen, de los dos que escribió Lindgren, dan a los primeros años de vida la consideración e importancia que se merecen.
El estilo fresco y desenfadado de las ilustraciones de Alemagna hacen de este libro una lectura que viene a defender el ingenio de Lotta, su riqueza y alboroto en un hogar respetuoso y en una narrativa sincera y real.
Astrid Lindgren parece tener el don de ofrecernos protagonistas divertidas, que miran la vida desde otra perspectiva, quizá del revés, como esa niña que cuelga de la rama de un árbol en un equilibrio que sólo un infante puede ofrecer.



