Violencia simbólica: qué es y cómo identificarla

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Violencia simbólica: qué es y cómo identificarla

Violencia simbólica es un término que se utiliza en el campo de las ciencias sociales para hacer referencia al ejercicio de violencia indirecta contra una persona o grupo de personas.

Específicamente en lo vinculado a las relaciones de género, la violencia simbólica es aquella que opera de manera invisible o muy sutil, y que muchas veces resulta difícil de identificar.

Prejuicios, estereotipos, sesgos y discriminaciones de género son algunos ejemplos de ella. 

Violencia simbólica y violencias machistas

Es habitual encontrar violencias machistas bajo el disfraz de un comentario o chiste “sin mala intención”, que se cuela en nuestras conversaciones cotidianas en diferentes ámbitos: laboral, educativo, familiar, institucional, entre otros.

Lo peligroso no es sólo la naturalización de estas formas de violencia, sino que ellas constituyen la base sobre la cual se sostienen y reproducen otros tipos de violencias, mucho más graves y extremos. 

El siguiente gráfico puede ayudarnos a entender mejor esta idea:

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Violencia simbólica: Señales de alarma

La naturalización hace que, en muchos casos, sea realmente complejo identificar una situación de violencia simbólica y nombrarla como tal.

Normalmente, la persona que denuncia o intenta visibilizar la violencia es tratada como “exagerada”, estrategia que muchas personas utilizan para menospreciar y restar importancia a este tema. 

Algunas de las frases que suelen escucharse frente a la denuncia de casos de violencia simbólica son: “es sólo un chiste”, “ahora todo es ofensivo”, “ya no se puede decir nada”, entre otras.

Este tipo de comentarios deben encender nuestras alarmas para identificar rápidamente estos casos, y actuar en consecuencia.

El punto de partida para desarmar toda estructura de violencia es aprender a reconocerla incluso en sus modalidades más livianas y sutiles, para no permitir que avance y escale hacia formas más graves. 

Colaborar desde lo cotidiano para acabar con la violencia

Además de tener en cuenta las señales de alarma que nos indican que podemos encontrarnos en situaciones de violencia simbólica, también es importante delimitar acciones para colaborar en su erradicación. 

1.El lenguaje importa

En primer lugar, es necesario prestar atención a nuestras conversaciones cotidianas:

  • ¿Reproducimos prejuicios y/o estereotipos sexistas?
  • ¿Hacemos, compartimos o nos reímos de chistes que degradan a las mujeres?
  • ¿Utilizamos un lenguaje sexista cuando hablamos y/o escribimos?

Estas preguntas pueden ayudarnos a analizar nuestras conductas, recordando que todo cambio comienza por lo cercano. 

2. Debemos ser críticas

En segundo lugar, es preciso identificar la violencia simbólica también en los medios de comunicación, hacerla visible y no asumir como “natural” todo lo que ellos nos muestran.

A medida que tomamos mayor conciencia sobre este tema, se vuelve cada vez más fácil cuestionar lo que antes nos parecía “normal”. 

3. Debemos formarnos: La Coeducación como clave para el cambio

En tercer lugar, resulta clave pensar en la coeducación como estrategia educativa que promueve la igualdad desde la más temprana infancia y, al mismo tiempo, ayuda a identificar y prevenir violencias. si te interesa este tema, no te pierdas nuestro curso online de coeduación infantil: recursos y literatura infantil.

El ámbito educativo es uno de los espacios fundamentales a intervenir cuando pensamos y diseñamos propuestas a favor de la igualdad. 

Por último, también son sumamente interesantes las propuestas que hoy surgen en torno a la corresponsabilidad, concepto que hace referencia al reparto equitativo y justo de tareas y responsabilidades de cuidado y crianza entre géneros.

Porque dentro de los hogares es donde el verdadero cambio comienza, y en ese sentido aún queda mucho por mejorar. 

Es necesario extender el debate a todos los espacios en los cuales desarrollamos nuestra vida, para construir conjuntamente otras formas de vincularnos, más sanas y equitativas. 

Artículo escrito por Constanza Taccari, alumna en prácticas en Va de Cuentos dentro del área de igualdad.

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