Salvaje, un cuento para reconectar con nuestra naturaleza

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Salvaje, un cuento imprescindible de Emily Hughes

Hoy Tamara Sastre nos regala esta reseña de uno de nuestros cuentos favoritos: «Salvaje». Una historia que nos ayuda a preguntarnos cuál es nuestra conexión con el mundo natural.

Si algo consigue el álbum ilustrado es que el lector, de cualquier edad, empatice con el protagonista al que ve y siente. En muchas ocasiones, un breve texto consigue que conectes profundamente con el personaje. Esta vez una niña nos mira desde la portada, ejerciendo una fuerza de atracción inevitable.

La autora ha optado, incluso, por no elegir nombre propio a esta bella y salvaje criatura; no la define en ese sentido, nada condiciona a este ser terriblemente libre que desprende frescor, carácter y fuerza. Todo lo que ha ido perdiendo la humanidad por el camino de la evolución, ella lo tiene intacto.

Su casa es el bosque, su cama es la vegetación, su familia y maestros son los animales. La niña aparece sonriendo plácidamente, ha llegado a un lugar donde no la etiquetan, no la censuran, donde no hay horarios, obligaciones y donde es rotundamente aceptada y querida. Tumbada en la naturaleza le rodean tres amables y distintos animales que la observan, como si hubieran estado esperándola. Son su nueva familia. 

El ave le enseña a hablar como si de un maestro de orquesta se tratara.

Los osos le muestran cómo pescar ágilmente en el río.Los zorros le enseñan a jugar aprendiendo a controlar su fuerza.

Duerme arropada por la selva y otros animales siguen protegiéndola en la noche pero un día es cazada y, sin preguntarle, es llevada con humanos que la juzgan, critican e intentan imponerle sus costumbres y leyes. Todo son reglas.

Salvaje nos invita a reconectar con nuestra naturaleza

Es indudable que el ser humano se ha desraizado de su hogar natural. Es incuestionable que somos los culpables de convertirlo y alejar todo de su estado primitivo. 

Salvaje, que no está domesticado, que vive en libertad. Y del latín «silvaticu propio del bosque, son palabras prácticamente ajenas al ser humano civilizado, es tal la desvinculación con este concepto, que palabras como salvajismo o salvajada han desprestigiado el hecho de vivir en libertad y en armonía con el entorno.

Un mensaje de advertencia, una llamada para hacernos conscientes de nuestro vínculo vital con el ecosistema que no debería romperse jamás.

Texto de Tamara Sastre, ilustradora. Síguela en Instagram

2013, del texto, las ilustraciones y los personajes: Emily Hughes.
2014, de esta edición: Libros del Zorro Rojo.
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