Educar en el feminismo a la infancia

Tabla de contenidos

educar en el feminismo
Fecha

Educar en el feminismo a la infancia

Este 8 de marzo queremos reflexionar con vosotrxs acerca del feminismo y de cómo podemos transmitir sus valores a la infancia. Y os preguntaréis ¿por qué hoy, en marzo del 2022,  sigue haciendo falta educar desde el feminismo?

Responderemos con otras preguntas para aclarar cualquier duda que pueda existir al respecto: ¿por qué hoy siguen las niñas sintiéndose inferiores a sus compañeros masculinos? ¿Y por qué los niños siguen recurriendo a la violencia como recurso para solucionar sus problemas? Estas son solo dos preguntas de las miles que podríamos plantear para entender porqué es necesario en la actualidad.

Si estas cosas siguen sucediendo en la infancia más reciente, ¿recibimos realmente una educación y estímulos equitativos? Es una realidad, que niñas y niños reciben las mismas materias y en el mismo espacio educativo, pero esto no garantiza que se les eduque con las mismas oportunidades, expectativas ni exigencias. Existe una educación diferenciada por encima de las materias impartidas, un trato diferente, unos valores diferentes para niñas y niños.

En nuestros talleres con infancia y adolescencia vemos, en muchas ocasiones, como los valores socialmente relacionados con la masculinidad (competitividad, fuerza, poder) son mejor valorados entre ellxs, y por tanto, los relacionados con la feminidad (cuidados, cooperación, pasividad) están peor valorados y menos llevados a la práctica. Esto es una consecuencia de vivir en una sociedad patriarcal que trata de empujarnos hacia la división inmutable del mundo en dos grandes grupos “super diferenciados” (ironía): hombres y mujeres.

Educar en el feminismo: Claves básicas y propuestas prácticas

Nosotras proponemos, para hacer frente a estas repercusiones, tener en cuenta los siguientes aspectos para dotar a la infancia de una educación feminista:

  • El acompañamiento emocional de niñas y niños de manera igualitaria y equitativa. Sin limitar la expresión emocional, por ejemplo, de las niñas (rabia/enfado) ni la de los niños (tristeza/dolor), dejándoles expresar las emociones vividas, sean estas cuáles sean, independientemente de su género. Es fundamental que tanto ellas como ellos desarrollen herramientas y habilidades que les permitan afrontar las distintas dificultades que pueden ir encontrando a lo largo de su vida y contar con personas de referencia con las que poder contar y acompañar.
  • La ruptura con los esquemas binarios y cuadriculados: no hay una única forma válida de ser mujer u hombre, y esto tenemos que transmitirlo a la infancia para que tengan recursos propios de autoconocimiento y autoestima. Es necesaria la visibilización de diferentes modelos y referentes culturales en la diversidad existente de hombres y mujeres. Es más, confirmamos que hay tantas formas de ser mujer como mujeres hay en el mundo, y tantas de ser hombre como hombres hay en el mundo.
  • Acompañar e informar sobre los diferentes cambios por los que pasan los cuerpos, y no quedarnos únicamente en los cambios de la pubertad, sino en todos los cambios por los que pasan los cuerpos y comprender que los cuerpos están en contínuo cambio (hasta el día en que partimos de este mundo sigue cambiando) ofrecen una mirada más amplia del desarrollo físico, psicológico y social del ser humano. Esto les ayudará especialmente cuando comience la pubertad, etapa en la que la imagen propia y el “qué dirán” toman especial fuerza en el día a día de la juventud  adolescente.

Si te interesa por ejemplo, cómo acompañar el ciclo menstrual, no te pierdas nuestro curso online sobre acompañamiento respetuoso del ciclo menstrual.

  • También es necesaria una educación sexual para familias, profesionales de la educación y su alumnado. Una educación sexual que informe y asesore sobre las vivencias, cambios y realidades que acompañan a la infancia y adolescencia, y que tengan recursos sanos de información y asesoramiento sexual. 
  • La corresponsabilidad en el hogar es fundamental. Es el escenario principal dónde mostrar a lxs más peques las responsabilidades básicas de supervivencia y el reparto equitativo de las tareas entre todos los miembros de la familia. Es preciso incorporar a la infancia en estas tareas para que se impliquen y vayan aprendiendo. 

Puede ser tan sencillo como convertirlo en un juego, de esta manera se sienten parte del ritmo familiar y desarrollan su autonomía, además de comenzar así a responsabilizarse de los cuidados de sus familiares más cercanos y ver a todos los miembros de la familia colaborar en igual medida.

Por supuesto, hay que valorar qué tareas son adecuadas para cada grupo de edad (no vamos a poner a cocinar al fuego a un niño de 4 años, pero si puede colaborar con la lavadora, recoger la casa, reorganizar alimentos de la compra, cuidados de mascotas…). 

  • El uso de un lenguaje inclusivo, que rompa con el masculino genérico y la misoginia que en muchas ocasiones impregnan nuestra comunicación. Tenemos la suerte de que nuestro idioma, el castellano, es muy amplio y tiene multitud de opciones inclusivas, respetuosas y neutras, que permiten visibilizar a todas las personas que vivimos en este mundo (más allá del género masculino). 

Al hablar de lenguaje inclusivo pensamos también en un lenguaje que no sólo no discrimine a las mujeres, o varones que rompan con la masculinidad hegemónica, sino también aquel que elimina términos y expresiones racistas, capacitistas y  clasistas.

  • Con respecto al ocio de la infancia, los juegos y juguetes tienden a venir también marcados por un sesgo de género. Algo tan fácil como ver el color de los pasillos, la distribución de los juguetes o el color de las páginas de catálogos cerca de las navidades o el verano. Su publicidad nos engaña muchas veces, haciéndonos creer que hay juguetes para niñas y juguetes para niños, pero ¿tienen género los juguetes?

Hoy tenemos la suerte de que cada vez se tiene este aspecto más en cuenta y encontramos algunos cambios significativos en algunas marcas jugueteras, pero hay también obras de arte maravillosas, más cercanas a nuestro hogar y que fomentan el juego al aire libre, en contacto con la naturaleza, en colaboración con otras personas, sin violencia simbólica en el desarrollo del juego y con los que incluso aprenden y desarrollan habilidades variadas.

  • Otra de las propuestas que planteamos para educar desde el feminismo y para terminar con la violencia de género es la resolución de conflictos mediante la comunicación no violenta, el aprendizaje de los límites propios y ajenos, la empatía y los cuidados (de nuevo propios y ajenos). Mediante cuentos, juegos y por supuesto, el propio ejemplo, la infancia y adolescencia puede aprender a solucionar sus problemas sin recurrir a la agresividad, la fuerza o cualquier método violento. 

Educar en el feminismo: La Coeducación

Todos estos ejemplos que hemos ido comentando son aplicados directamente a través de una metodología educativa que es propuesta feminista: la coeducación. Este modelo trata de acabar con las discriminaciones y desigualdades, de sensibilizar y prevenir de conductas  y comportamientos sexistas y violentos.

Es educar en común y en igualdad sin crear desigualdades por el género de las personas. Trata de detectar los estereotipos, roles, sexismo… que se asocia socialmente con la masculinidad y la feminidad y trata de eliminarlos rompiendo conceptos violentos y restringidos, y potenciando aquellos que quedan limitados por el hecho de asumir dichas actitudes. 

Si queréis saber más aquí podéis apuntaros al curso que tenemos de Coeducación Infantil: cómo trabajar la igualdad de género desde la infancia.

Educar en el feminismo desde la infancia: Bibliografía recomendada

educar en el feminismo

Artículo escrito por Natalia Martínez, Agende de Igualdad de Va de Cuentos

Más
artículos