EMPODERAR-ES
Coeducación educar en igualdad
Para ver los títulos de los cuentos y libros, ve al final del artículo 🙂

En un día como hoy, en el que se celebra el Día de la Mujer, no puedo dejar de reflexionar sobre lo que este día representa: la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, y cómo para conquistarla, las mujeres debemos empoderarnos. Y no puedo evitar relacionarlo con mi trabajo: la educación.

¿Por qué estamos como estamos? Porque no nos educaron en igualdad, porque no hay un espacio en el que te enseñen qué significa ser mujer.

Hoy quiero compartir contigo algunos recuerdos de mi infancia que, si eres mujer y estás en tus treinta-cuarenta, seguro que compartes conmigo.

Hasta los 16 años estudié en un aula con solo niñas. El mundo masculino en un contexto escolar, donde pasaba la mayoría de mi tiempo, era un terreno desconocido y por eso, no sabía relacionarme con los chicos. Nos educaron en la diferencia, en la segmentación por sexos, nos separaron únicamente por ser niña o niño.

Pero haber asistido a un colegio de chicas, tampoco significó que me dieran las herramientas para entender qué significa ser mujer.

Recuerdo cuando me bajó la regla. El primer mensaje que me dieron fue que no podía hacer deporte, que ya era mujer y que tenía que ponerme en las braguitas una compresa del tamaño de un pañal.

Me puse a llorar desconsoladamente diciendo que no quería ser mujer y desde ese día, cuando tenía la menstruación, me iba al baño a escondidas, inmersa en una vergüenza que me paralizaba.

Conforme me hacía mayor aparecieron nuevas preguntas y nuevo cambios en mi cuerpo. Me crecieron los pechos muy rápido, mientras la mayoría de niñas a mi alrededor aún no estaban tan desarrolladas y cuando así fue, algunas de ellas se ponían vendas para disimularlo.

Esa niña necesitaba que le contaran qué cambios iba a tener su cuerpo, ayudarla a reconocerlos y a aceptarlos, hubiera necesitado que alguien le contara que los niños y las niñas en la pubertad tienen cambios, que los niños tienen poluciones nocturnas, que se les agrava la voz, que a las niñas se nos ensanchan las caderas. Tampoco me explicaron por qué las mujeres tenemos la menstruación, en qué consiste y que gracias a eso, en un futuro, su cuerpo podría engendrar un bebé, y que tendría que estar orgullosa de ser mujer.

Y luego llegó la etapa en la que empezábamos a hablar de sexo. Teníamos muchas preguntas que nadie respondía, entonces, buscábamos la información en los libros, tengo en la cabeza el día en el que, en clase y a escondidas, cogimos el diccionario para buscar el término “preservativo”, ya que este era un tema que nunca llegaba en la asignatura de naturales.

El tema de la sexualidad, estaba efectivamente en el libro, pero no llegaba nunca y cuando llegó, nos hablaron de los órganos genitales, de la reproducción y del coito, como si estuvieran hablando del apareamiento de los animales, nunca nos hablaron de todo lo demás.

Y llegaron esas conversaciones entre adolescentes en las que se hablaba de masturbación y, cuando eso sucedía, quería meterme debajo de la tierra para que no me preguntaran a mí, porque era tabú que una mujer lo hiciera, porque no estaba normalizado; mientras a los chicos se les llenaba la boca contando sus anécdotas.

Esa adolescente necesitaba información, que le hablaran de las cosas por su nombre, que nos hablaran del placer, de la sexualidad, de la masturbación, del amor, de las relaciones afectivas, del deseo, del género, de que podías elegir con quién relacionarte y tener relaciones, fuera hombre o mujer y que eras tú la que podía elegir tu género, sin prejuicios, sin etiquetas, sin mentiras.

Y así fue cómo me educaron. Ojalá hubieran escuchado el término “coeducación” y hubieran entendido la importancia de educar en igualdad, teniendo en cuenta una propuesta educativa ante las desigualdades de género, que sensibiliza y previene de conductas sexistas y violentas y que favorece a niñas y niños a ser lo que quieran ser evitando los estereotipos, los roles, y el sexismo.

Y claro que tuvo consecuencias, aún recuerdo a esa niña cohibida, vergonzosa, con miedos y sumergida en dudas, esa adolescente que tuvo tantos problemas para relacionarse con los chicos, que le costó mucho reconocer su cuerpo, quererse, empoderarse y relacionarse con lxs demás de una manera libre.

Esa misma niña, hoy, con 35 años, después de lo vivido, tiene clara cuál es su mirada con respecto a la educación y la importancia que tiene de que acompañemos a nuestros niñxs y adolescentes con esa mirada no sexista, de respeto, de libertad y amor.

Si queremos igualdad, tenemos que buscarla en la génesis de todo: en cómo educamos a las nuevas generaciones, y en cómo podemos reeducarnos nosotrxs mismxs para entender de verdad lo que significa la igualdad.

Si hablamos de empoderamiento e igualdad, tenemos que hablar de coeducación, una propuesta educativa que debe darse en todos los ámbitos (laboral,escolar, sanitaro, político…) desde que las niñas y los niños nacen. Desde el minuto uno.

Si queremos mujeres libres y empoderadas, eduquemos en igualdad.

Artículo escrito por Beatriz Pérez, fundadora y directora de Va de Cuentos.

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Coeducación educar en igualdad: Bibliografía. Títulos en la foto

Barbé i Serra, A., Carro Ibarra, S., y Fortuny Herrero, N. (2012). Cosquillas.
Barcelona: Edicions Bellaterra.

Hesse, M. (2019). El placer. Barcelona: Penguin Random House Grupo
Editoria.

Irusta, E. (2016). Diario de un cuerpo. Barcelona: Casa Catedral.

Romero, C., y Marín, F. (2016). El libro rojo de las niñas. Editorial Ob Stare.

Salvia Ribera, A., y Mateu Fernández, A. (2018). El baila de la vida de las
mujeres. Un recorrido por nuestras etapas vitales al natural. Navarra: la
Fertilidad de la Tierra.

«CUENTAMELO TODO: 101 PREGUNTAS REALIZADAS POR NIÑOS Y NIÑAS SOBRE UN TEMA APASIONANTE» (2016) Editorial Takatuka
KATHARINA VON DER GATHEN

Trepat Casanovas, C. (2016). El tesoro de Lilith. Un cuento sobre la
sexualidad, el placer y el ciclo menstrual (6. ª ed.). Licencia Creative
Commons.

Trepat Casanovas, C. Desvela la sabiduría del ciclo menstrual.
www.eltesorodelilith.com

Cory Silverberg Fiona Smyth 2019″El sexo es una palabra divertida» editorial Bellaterra 2019

Yagyu, G. (1989). Tetas. Madrid: Media vaca.

Zamolo, L. (2019). El rojo es bello. Barcelona: Takatuka S.L.

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