19 Sep

La Psicomotricidad Relacional según André Lapierre

En Va de Cuentos, estamos super emocionad@s porque contamos con un nuevo espacio dedicado a la Psicomotricidad Relacional, el Centro de Psicomotricidad Relacional “En Movimiento”.

Este nuevo espacio está diseñado para desarrollar sesiones de Psicomotricidad Relacional con niños y niñas, en grupo y de manera individual. Aquí tienes más información al respecto, pero queremos compartir contigo un fragmento de una entrevista a André Lapierre, creador de la Psicomotricidad Relacional, para que conozcas un poco más sobre el tema 🙂

Qué es la Psicomotricidad Relacional

Fragmento de Entrevista con André Lapierre, creador de la Psicomotricidad Relacional. Por Luis Arizaleta y Antonio Sánchez. Secretario y Tesorero de la Asociación Española de Psicomotricidad Relacional.

¿Qué entiende usted por PSICOMOTRICIDAD RELACIONAL?

que es la psicomotricidad relacional

André Lapierre: “Si me he visto en la necesidad de añadir el adjetivo “relacional” al término “psicomotricidad”, es para diferenciar mis concepciones y mi práctica en relación a otras técnicas que llevan también el nombre de psicomotricidad y que son muy diferentes. Hago alusión esencialmente a la psicomotricidad racional, que he practicado yo mismo hace una quincena de años, la cual considera el cuerpo del niño únicamente bajo sus aspectos cognitivos: un cuerpo organizado en torno a su eje, con las nociones de alto y bajo, delante y detrás, derecha e izquierda; referencia inicial que va a permitir al niño organizar el espacio-tiempo y conceptualizar sus percepciones. Esto se aparece entonces, como un prerequisito para los aprendizajes escolares: lectura, escritura, cálculo; lo cual explica que esta forma de psicomotricidad haya sido bien acogida en la escuela.

Pero el cuerpo no es solamente eso, es también el lugar de toda la sensibilidad, la afectividad, la emoción, la relación con uno mismo y con el otro; lugar de placer, de deseo, de frustración y de angustia. También lugar de recuerdo, de todas las emociones agradables y desagradables, vividas por el niño en su relación con los otros y particularmente con las figuras parentales. Recuerdos indelebles, más ó menos conflictivos, que permanecen inscritos en un inconsciente indisolublemente psico-corporal.

La psicomotricidad relacional va a permitir al niño, vivir sus fantasmas inconscientes en un juego simbólico en el que el adulto consciente le sirve de compañero. Así, va a poder expresar y elaborar sus conflictos, colmar sus carencias, estructurar su personalidad de manera mejor equilibrada.

La experiencia ha probado que este trabajo permite alzar los bloqueos pedagógicos, liberar al niño de sus tensiones y angustias, permitiéndole una mejor disponibilidad y una mayor autonomía frente a los aprendizajes escolares y la vida relacional.”